dissabte, 9 de gener de 2016

VISCA CATALUNYA!

FEM-NOS UN FAVOR, AVUI.
NO ENS DEIXEM EMPORTAR PEL
COSTAT FOSC DE LA POLÍTICA
AVUI ÉS UN DIA D'ORGULL
VISCA CATALUNYA LLIURE!

2 comentaris:

  1. De él se dirá que puso el proceso en marcha, lo sostuvo contra los ataques, fue procesado por él y lo salvó cuando lo necesitaba sabiendo que hacer renuncia a lo formal salvaguardaba lo material y esencial. Se dirá que, llegado el momento de hacer realidad lo que se dice, hay quien lo hace y quién no. Que la prioridad retórica se convierta en realidad.

    Se dirá que fue él quien supo poner el país por delante de su partido y de su persona, entendiendo por el país, la gente que lo habita. Toda la gente.

    Y sobre todo se dirá que saber convertir una retirada y una derrota fáctica a corto plazo en una victoria política y moral a largo plazo no está al alcance de cualquiera, sino solo de los grandes.

    Con su decisión de ayer, Artur Mas ha dejado de ser el presidente en funciones de la Autonomía catalana para pasar a ser el presidente in péctore de la próxima República catalana, su fundador.

    Eso en cuanto a los aspectos morales de la decisión de ayer. Pero esta dimensión moral vino encajada en un marco pragmático que asegura que tanta inteligencia y tanto sacrificio, tanto tesón y tanta paciencia no vayan a perderse después en las contingencias caprichosas de la política práctica. Ese marco pragmático consta de los siguientes elementos:
    El presidente, Carles Puigdemont, propuesto por el propio Mas, goza de su confianza antes de solicitar la del Parlamento.
    Dos diputad@s de la CUP pasan a integrarse en el grupo parlamentario de Junts pel Sí y, actuando al modo de los antiguos rehenes en las guerras del pasado, garantizan la estabilidad del gobierno de la Generalitat para los próximos 18 meses.
    En asunción de sus errores, dos diputad@s de la CUP causarán baja y serán substituid@s por otr@s dos como garantía suplementaria de la dicha estabilidad de gobierno.

    El grupo parlamentario de la CUP se compromete a apoyar siempre al gobierno de JxS y a no votar nunca en ningún caso con los grupos contrarios al derecho a decidir. Los tres meses de negociaciones hasta la fecha han mostrado qué disfuncionales pueden ser las sorpresas y altibajos en la realización de un proyecto colectivo de todo el país, que no puede estar a merced de lo que decidan grupos movidos por lealtades parciales.

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  2. 2ª Parte

    El gobierno llevará adelante la hoja de ruta en los 18 meses hasta preparar el nuevo escenario que, elecciones mediante, pueda alumbrar el camino a la República catalana.

    Obviamente, esta decisión –de una complejidad, sutileza e inteligencia notables- aleja el peligro de elecciones nuevas que, como dijo Mas, solo podrían traer caos a Cataluña. Igualmente tranquiliza a la població, especialmente los votantes independentistas, que ven compensadas sus tribulaciones últimas con un acuerdo que, sobre su altura moral, añade una seguridad pragmática que garantiza el cumplimiento del programa previsto.

    En ningún momento se ha mencionado que este acuerdo se hace en un contexto de especial debilidad del Estado que carece de gobierno; el que tiene en funciones está absolutamente desprestigiado en el interior y el exterior y no parece que vaya a resolver este desconcierto en el corto plazo por la evidente incompentencia de los políticos españoles que, sumados todos ellos, no dan un Mas. Porque en todo conflicto –y el de Cataluña/España lo es- no basta con que las propias fuerzas estén preparadas y tengan un mando esclarecido. Si, además, el adversario carece de preparación y de mando, la tarea se facilita.

    Todo lo anterior se refiere al pasado y sobre todo al presente. Pero la comparecencia de Mas, añadió a su dimensión de político la de estadista que indudablemente tiene y perfiló también el futuro. Habló de los costes y los beneficios de la decisión, tanto personales como institucionales que, por supuesto, están mezclados. Y ese parlamento fue más importante aun que el propio acuerdo que glosaba porque acabó siendo la verdadera garantía del proceso, la que todo el mundo entendió aunque no se formulara: él se va, pero se queda.

    Mas no abandona la política, queda como expresidente y, por si alguien duda del alcance de sus palabras, aclaró que las competencias del expresidente las decidiría él mismo. El modelo del dualismo Putin/Medveded quedaba esbozado. El expresidente tutelará el rumbo a la República con todas las consecuencias, incluidas, claro es, las amenazas judiciales españolas.

    Además dedicará los 18 meses en cuestión a refundar CDC, muy probablemente a lo largo de la línea de un movimiento con cierto eco gaullista y, al final, deja abierta la puerta a la posibilidad de presentarse a las próximas elecciones como legítimo aspirante a ser el primer presidente de la República catalana de la que ya lo es in péctore desde ayer

    http://cotarelo.blogspot.com.es/

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